En 1970 se estableció una nueva política en China que se llama "política del hijo único"y consiste en que cada pareja no puede tener más de un hijo con el objetivo de conseguir un radical control de la natalidad que redujera el crecimiento excesivo de la población.
Eso tiene las consecuencias de que las madres empezaron a abortar, mataban a sus hijos, etcétera...
En el futuro, si se abandona un control de natalidad tan estricto, la población aumentaría considerablemente. Esto afectaría a la situación económica, escasez de alimento y espacio.